La Superintendencia Nacional de Servicios de Saneamiento (Sunass) identificó 21 infraestructuras de agua potable y alcantarillado administradas por Epsel en Chiclayo e Íllimo con riesgos ante el fenómeno El Niño (FEN). De estas, 17 tienen riesgo crítico y cuatro, riesgo alto o medio.
Entre los principales problemas está la falta de generadores eléctricos y bombas de reserva, el deterioro de las instalaciones y las obras pendientes, lo cual podría ocasionar interrupciones del abastecimiento de agua potable y desbordes de aguas residuales durante lluvias intensas e inundaciones, con posibles afectaciones a más de 274 mil personas del ámbito de Epsel.
En Chiclayo, se detectaron deficiencias en las estaciones de bombeo de aguas residuales Leguía, Puertas del Sol I y Derrama Magisterial, que dependían de una sola bomba operativa y carecían de generadores de emergencia. También se identificaron restricciones en las obras de los emisores Norte Norte y Sur, necesarios para conducir las aguas residuales hacia las plantas de tratamiento.
En Íllimo, el pozo de agua N.° 2 operaba sin bomba de reserva ni generador, lo que podría interrumpir el suministro ante una avería o un corte eléctrico. Asimismo, se observaron fugas y válvulas deterioradas en el reservorio N.° 2, deficiencias en la estación de bombeo de aguas residuales N.° 1 y trabajos pendientes en las redes de alcantarillado.
Ante estos hallazgos, la Sunass exhortó a Epsel a poner en operación sus planes de gestión reactiva, coordinar acciones con los gobiernos locales y el Gobierno Regional de Lambayeque, y habilitar puntos alternativos de abastecimiento de agua para atender a la población durante las posibles emergencias.
El regulador también recomendó garantizar el funcionamiento de los generadores existentes y su abastecimiento de combustible, así como evaluar la reasignación o el alquiler de equipos de respaldo y motobombas móviles.
Luis Bernal Marchena, jefe de la Sunass en Lambayeque, destacó la importancia de contar con camiones cisterna, personal y equipos para la limpieza de redes y el bombeo de agua, a fin de mantener los servicios y responder oportunamente a las emergencias.
El monitoreo busca anticipar riesgos y promover medidas preventivas que reduzcan los impactos sobre la población. La estrategia de la Sunass también contempla el seguimiento de lluvias y alertas, la orientación a los usuarios y la verificación del restablecimiento de los servicios después de una emergencia.


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