Los productores de caña del norte enfrentan un escenario cada vez más exigente por la combinación de sequías, temperaturas elevadas y lluvias intensas, factores que pueden afectar la productividad del cultivo. Ante esta situación, el doctor Jorge Luis Tejada Soraluz, profesor de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM), sostuvo que el gran desafío será desarrollar nuevas variedades de caña más resistentes al cambio climático.
El especialista explicó que durante la etapa de maduración las temperaturas nocturnas superiores a 18 °C pueden reducir la acumulación de sacarosa. “Cuando llegan o superan los 18 grados, la planta trabaja más durante la noche y ya no acumula bien la sacarosa, lo que afecta la cantidad de azúcar que puede recuperarse”, indicó.
Las lluvias intensas constituyen otro riesgo, porque el exceso de agua durante la maduración puede disminuir el rendimiento industrial. La investigación citada por la UNALM también registró durante eventos El Niño un aumento de plagas como el barrenador, otros insectos y roedores, que podrían ocasionar daños adicionales a la producción.
Tejada señaló que las zonas productoras del norte ya venían enfrentando dificultades asociadas a periodos de sequía. Como referencia de la dimensión del sector, Perucaña reportó para 2025 una producción aproximada de 8,68 millones de toneladas de caña para azúcar entre sus empresas asociadas.
El investigador advirtió que una afectación severa de la producción también puede trasladarse al mercado. “El desarrollo de variedades adaptadas al cambio climático será fundamental para proteger la productividad del sector”, afirmó. Añadió que una reducción importante de la oferta podría ejercer presión sobre los precios del azúcar y afectar el presupuesto de los hogares.


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