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Lanchan a 12 reos considerados de alta peligrosidad de Chiclayo a diversos penales del Perú

Con el objetivo de reforzar el control y prevenir hechos de violencia al interior del penal de Chiclayo, el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) ejecutó la noche del jueves el traslado de 12 internos considerados de alta peligrosidad hacia diversos establecimientos penitenciarios del país, en un operativo desarrollado bajo estrictas medidas de seguridad y resguardo policial.

Entre los reos trasladados figuran Norvil Villegas Dúaz, Jorge Jhoni Vásquez Benavides, Anthony Deivis Torres Dávila, Benigno Terrones Lozano, Jeiner Salazar Facho y Jordan Robinson Rivera Taica, identificados como presuntos integrantes de las organizaciones criminales “Los Monos de San Antonio”, “Apretones de Cix” y “Los Impunes del Norte”, quienes cumplen condenas efectivas o se encuentran bajo órdenes de prisión preventiva emitidas por el Poder Judicial.

Asimismo, fueron derivados a otros penales Francisco Abraham Garay Carrasco, José César Altamirano Gonzales, Ostín Campos Larrea, Walter Antonio Collazos Medina, Sergio Moisés Larios Cornejo y Eddinson Acosta Chapoñan. De acuerdo con el INPE, uno de ellos pertenecería a la organización criminal “Los Cogoteros de Chiclayo”, mientras que otro es requerido por la justicia argentina por el presunto delito contra la libertad personal, en la modalidad de violación sexual, razón por la cual fue trasladado a un penal con mayor nivel de seguridad.

Según información oficial, la medida fue adoptada tras una evaluación técnica y de seguridad, que determinó que varios de los internos representaban un alto nivel de riesgo para la convivencia y el control del establecimiento penitenciario de Chiclayo, debido a sus antecedentes y presuntos vínculos con organizaciones criminales que operan en Lambayeque y otras regiones del norte del país.

Finalmente, el INPE informó que uno de los internos trasladados presentaba un historial reiterado de indisciplina, con constantes actos de rebeldía y agresiones físicas y verbales contra otros reclusos y contra el personal penitenciario, lo que generaba un clima de tensión permanente dentro del penal chiclayano.

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