Las intensas lluvias en Lambayeque han vuelto a poner en evidencia la precariedad de las instituciones educativas de la región. En los centros poblados Pampa Grande y Tolospampa, distrito de Incahuasi, colegios sufrieron desprendimientos en distintos ambientes pedagógicos, dejando en claro que gran parte de la infraestructura escolar requiere atención urgente.
Según la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), cerca del 40% de los colegios de la región necesitan ser reemplazados por completo, afectando a más de 30 mil estudiantes. Ferreñafe concentra el mayor número de instituciones en riesgo, y muchos centros educativos carecen incluso de agua potable, desagüe o electricidad, condiciones básicas para garantizar un aprendizaje seguro y saludable.
“La precariedad de los colegios no solo impacta la educación, también tiene efectos económicos directos. Familias que deben trasladar a sus hijos a escuelas lejanas enfrentan costos adicionales y pierden tiempo valioso, mientras que la productividad local se ve afectada. Una infraestructura deficiente genera un efecto en cadena: perjudica la salud, limita la formación de capital humano y frena el desarrollo económico regional”, advierte Carlos León, economista de REDES.
La preocupación llega a los pasillos y patios de los colegios. Niños y adolescentes enfrentan aulas con techos dañados, salones con filtraciones y servicios básicos insuficientes, lo que afecta su aprendizaje y pone en riesgo su seguridad. Invertir hoy en infraestructura escolar significa garantizar que cada estudiante pueda estudiar en condiciones dignas, fortaleciendo no solo su formación, sino también la comunidad y el futuro de toda Lambayeque.
Los estudios demuestran que escuelas con infraestructura adecuada y servicios básicos mejoran la asistencia y motivación de estudiantes y docentes, aumentan los resultados académicos y reducen enfermedades. Por el contrario, la falta de condiciones mínimas interrumpe la educación y compromete el futuro de miles de niños y jóvenes.
“El Estado y las autoridades regionales deben actuar de manera integral: no basta con construir nuevos colegios, es necesario mantener los existentes, planificar el desarrollo urbano y garantizar servicios básicos. Solo así se puede proteger vidas, mejorar la calidad educativa y fortalecer la economía local”, enfatiza León.
La precariedad de los colegios en Lambayeque no es solo un problema de infraestructura, sino un freno al futuro de toda la región. Escuelas inseguras y mal equipadas limitan el desarrollo económico y social, y reducen la competitividad de los jóvenes. La planificación y la inversión son urgentes para que la educación se convierta en un motor de desarrollo.


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