El precandidato presidencial de Avanza País tuvo que ser evacuado de una radio local en Juliaca, ante la presencia de manifestantes que lo esperaban fuera. A su salida, estas personas le arrojaron líquidos, frutas podridas, huevos, entre otras cosas.
Tras la presencia de varios agentes de la Policía Nacional, Phillip Butters salió protegido. Sin embargo, esto no impidió que los manifestantes lo insultaran y arrojaran múltiples objetos. Lo persiguieron por algunas cuadras hasta que un vehículo lo rescató y se marchó.
Los pobladores tomaron la medida de rechazo por la postura del conductor contra las protestas que encabezaron durante el 2022-2023. Exigían disculpas públicas, debido a que en plena crisis política pidió que la Policía “meta bala” a los manifestantes.
Para las organizaciones locales, la visita del comunicador representó una afrenta. La Asociación de Mártires y Víctimas del 9 de enero estuvo presente con retratos de los jóvenes caídos. “¿Te arrepientes de venir a Juliaca? ¿Vas a pedir perdón?”, gritaban los asistentes. La herida sigue abierta en el altiplano, donde la violencia de 2023 se convirtió en un símbolo de resistencia contra Lima y su clase política.
El precandidato presidencial se negó a dar explicaciones, lo que avivó la percepción de soberbia y desconexión con la memoria colectiva de Puno. En la región, Phillip Butters es recordado más como la voz que justificó la represión que como un político con propuestas. Su breve paso por Juliaca lo confirmó: los fantasmas de aquel enero aún gobiernan la calle.


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