En un esfuerzo por promover la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente, el Rotary Club Chiclayo Muchik ha lanzado un ambicioso proyecto para establecer una planta de compostaje en el distrito de Túcume, en la región Lambayeque.
Esta iniciativa, que se inspira en un exitoso modelo implementado en la ciudad de Loja (Ecuador), busca involucrar a la comunidad en la gestión de residuos y la producción de compost de alta calidad.
La planta de compostaje comenzará su operación con un plan piloto que abarcará a 500 familias, con la intención de escalar el proyecto en incrementos de 500 en 500 hasta convertir a Túcume en un distrito ecológico y sustentable.
Este esfuerzo cuenta con el respaldo de la Municipalidad de Loja, que proporcionará capacitación y asistencia técnica gratuita a través de expertos de cinco países.
La inversión inicial para este proyecto es de $1,000, con un presupuesto total de $60,000 destinado a su implementación en varias etapas.
Raúl Placencia Alcedo, Director de la Agrupación Internacional Rotaria de Compostaje para Perú y Ecuador, destacó en diálogo con la Agencia Andina la importancia de esta inversión como una gran oportunidad para la comunidad.
El proyecto comenzó a gestarse hace un año y medio, cuando se organizó un grupo de Fomento Vecinal. Placencia enfatizó que la clave del éxito radica en la organización comunitaria y el compromiso de los líderes locales. «La única forma de que el Rotary tenga presencia en una comunidad es a través de sus propios dirigentes», afirmó.
Uno de los mayores desafíos que enfrenta el proyecto es la construcción de la conciencia ciudadana sobre la importancia del reciclaje y la gestión de residuos. «Los procesos son de mediano y largo plazo, y en algunos casos, generacionales», explicó Placencia, haciendo referencia a la experiencia de Loja, que tardó 28 años en consolidar su modelo de compostaje.
La planta de compostaje en Túcume tiene el potencial de procesar una cantidad significativa de residuos.
Actualmente, el distrito genera aproximadamente 12 toneladas de residuos sólidos al día, de los cuales el 60% es orgánico. Este material, que a menudo termina contaminando el medio ambiente, será transformado en compost, beneficiando así a la agricultura local.
La respuesta de la población ha sido mixta. Muchos son escépticos debido a promesas incumplidas en el pasado, pero el Rotary Club ha trabajado arduamente para demostrar su compromiso y seriedad. «Estamos hablando de una institución con más de 120 años de historia», subrayó Placencia, quien también mencionó la participación de expertos internacionales en el lanzamiento del proyecto.


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